Sin Título 1
Cada vez que me concentro, puedo escucharlos, me observan, me juzgan y piensan si deberían dejarme en paz o incluso hasta matarme; cada mirada y cada paso llenos de una intención buena o mala. ¿Acaso no saben que puedo escucharlos?
A veces hasta reaccionan de manera exagerada, se creen la gran cosa por ser mayores que yo, solo me odian por ser diferente, ojalá supieran lo que se siente.
Una vez oí un dicho interesante: “No juzgues a un libro por su portada”, lástima fue el mismo idiota que me persiguió con un maldito libro para golpearme, en serio, no soporto a la gente que me odia por ser diferente, más aún los hipócritas.
A pesar de todo, no todo el mundo es tan horrible, por ejemplo, una vez me quedé atascado en un hoyo en el suelo; cuando una niña me vio, pensé que se reiría de mí y me golpearía por incauto, sin embargo, ella me ayudó a desatascarme y logré seguir mi camino, mientras la niña me deseaba buen día, ojalá hubiera más gente así de considerada.
Es increíble cómo las personas más jóvenes suelen ser las más comprensivas, bueno, más bien aquellos a quienes criaron bien, porque si no pueden ser incluso peor que los más adultos que generalmente me ignoran.
Un día un niño malcriado solo por reírse quiso prenderme fuego y tuve que mojarme porque mi pelo estaba en llamas, tardé una semana entera en recuperar mi preciado pelo. Es muy importante para mí, y haberlo perdido así por las risas, fue horrible y no quiero volver a pasar por eso.
Aunque toda mi vida fue horrible hasta el momento, estoy seguro de que va a dar un giro de 180 grados, ya que hoy voy a presentarme a una chica a la que le puse el ojo hace bastante. Ella trabaja en un negocio bastante maloliente, lleno de idiotas y gente de una pinta tan peligrosa, que creo que me van a asaltar apenas me de la vuelta.
A pesar de ello, me preparé mentalmente todo el día para esto y espero que todo salga como lo planeo. Así, pues, entré al lugar, un par de pasos y ya sentía una pesadez en el ambiente, pero esto no me detuvo, y continué acercándome.
Estaba ya muy cerca de ella y un grandote con mala cara se me acercó con unas muy visibles malas intenciones, probablemente no quisiera que me acercara a la chica. Entonces empecé a correr y me escondí entre la turba de personas para perderlo; entonces, pasado un rato, volví a intentarlo.
Una vez que me acerqué de nuevo a la chica que me gustaba, el grandote volvió a verme, esta vez más enojado que antes, tomó algo cercano y se acercó de nuevo. Volví a intentar escapar, pero la turba me vio y se asustó por mi aspecto —lo de siempre—, incluso había gente que gritaba que me echaran del lugar y se preguntaban cómo es que “algo así” podía entrar a un negocio decente.
Mientras estaba paralizado por la gente, el grandote se acercó por detrás con lo que había agarrado, ese algo, una cosa que no pude ver porque, cuando me vi la vuelta para evitarlo, este ya estaba justo encima mío y con esa cosa acercándose peligrosamente.
…
Qué asco, cómo puede ser que siempre termine así. Cada día que pasa, tengo que matar a un bicho diferente, ayer una cucaracha y hoy una araña que quería acercarse a la tarántula del expositor, en fin, otro largo día en la veterinaria… Más me vale limpiar el suelo después de esto, que si no el cabrón del gerente me echa la culpa de la mancha en el suelo, igual que ayer nuevo.